Me asusté y giré la cabeza.
Jeison estaba allí, con una mano en los labios mientras se reía.
—Disculpen, los interrumpí —dijo, como si de verdad fuera tímido.
Se había mantenido tan callado que casi había olvidado su presencia.
Pero esa risa… ¿qué significaba?
Javier lo observó, con una chispa analítica en los ojos.
—Señor Alboni, ¿recordó de repente algo gracioso? —preguntó con cortesía.
Jeison respondió rápido:
—No, no es eso. Es solo que la relación entre ustedes parece muy compleja. Intenté