Tomé la iniciativa para explicar:
—En realidad, contraté a esos guardaespaldas por un motivo importante.
Waylon se interesó al instante.
—¿Y qué motivo sería ese?
Yo sabía bien que él no estaba del todo del lado de Camila. Lo suyo no era la venganza, sino la diversión. Waylon no buscaba destruir a Mateo, sino entretenerse jugando con él, como un gato con su presa.
De otro modo, aquella vez cuando los mastines estuvieron a punto de despedazarnos, no los habría detenido. Y tampoco habría aceptado