Mientras hablaba, la mirada del señor Pedro pasó por Ricardo y se detuvo ahí unos segundos. En sus ojos asomó una seriedad que, aunque era poca, se notaba bastante. Ricardo bajó la vista, sonrió un poco y luego lo saludó.
—Señor Pedro, cuánto tiempo sin vernos —le dijo.
Me quedé confundida. ¿No estaban todos en este mismo sitio? ¿Por qué hablaban como si no se hubieran visto en años? ¿Acaso, después de esa ruptura del pasado, de verdad habían cortado todo contacto? El señor Pedro le devolvió la