—Amigos son amigos; papá es papá. Un amigo no puede reemplazar a papá, y papá tampoco puede reemplazar a un amigo. Yo te quiero, y también quiero a papá. Solo quiero que no le quites a mi mami —respondió Embi, muy sincera.
Lleno de amargura, Javier se rio un poco.
Con una mezcla dolorosa de impotencia y rencor en sus ojos, miró a Embi.
—¿Por qué, Embi? ¿Por qué piensan que les quité a su mami? ¿Por qué todos creen que su mami tiene que estar con Mateo? Ella me quiere a mí, ¿me oíste? ¡Tu mami me