Capítulo 1310
También estaban Alan, Embi y Luki.

Los dos hombres, cada uno con un niño de la mano.

Parecía que habían salido a pasear con los niños.

—¡Mami!

Embi tenía ojos de águila, y al instante me vio. De inmediato se soltó de la mano de Mateo y, dando pequeños pasos con sus cortas piernitas, corrió hacia mí con entusiasmo.

—¡Mami, mami...!

Se lanzó a mis brazos, mirándome con sorpresa.

—¡Mami, ¿cómo es que también estás aquí?! ¿Te habías quedado con papá, y me querías sorprender a mí y a Luki?

Cuando esc
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