Asentí despacio.
—Él ya sospecha que lo que siento por él no es de verdad. Si ahora me quedo a vivir contigo, va a pensar que lo hago para no estar a solas con él. Pero… también quiero compartir más tiempo contigo, y no quiero que Javier se enoje. ¿Qué tendría que hacer?
—Bah, eso no es nada —dijo Carlos, y me dio una palmada en el hombro.
—Déjamelo a mí. Le voy a decir que fui yo el que insistió en tenerte aquí, que quiero que pasemos más tiempo juntos como hermanos. Si se molesta, que venga ta