Capítulo 1278
Bajé la vista sin decir nada.

De ese hombre, de mi padre, ya no quería decir nada.

Carlos sonrió con tristeza y me tomó de la mano para decir:

—Menos mal que me perdonaste. Si no fuera por ti, estaría completamente solo en este mundo. Dime, ¿qué quieres comer? Te prepararé algo ahora mismo.

Le respondí con una sonrisa:

—Haz lo que quieras, cocina alguna de tus especialidades.

—De acuerdo —respondió Carlos, acariciándome la cabeza con la misma ternura de antes. Su sonrisa tenía ese calor familiar
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