¿Qué cuándo pensaba hacerlo?
Obviamente, mientras más pudiera retrasarlo, mejor.
Después de todo, si me divorciaba oficialmente de Mateo, ya no tendría excusas para seguir rechazando las insinuaciones de Javier.
Pensé un momento antes de responder en voz baja:
—Voy a esperar a que abran las oficinas del registro civil... además, no sé si Mateo quiera en serio firmar el divorcio.
Javier me miró con una sonrisa misteriosa; su mirada era penetrante.
—Si tú se lo pides, lo hará. No es alguien que se