—Bueno —respondí, sonriendo, y caminé hacia el jardín.
En cuanto puse un pie afuera, el celular volvió a vibrar.
Otra vez era Waylon.
A los pocos minutos ya me había llamado varias veces seguidas.
Esa insistencia me revolvía el estómago.
Le rechacé la llamada de inmediato y estaba por apagar el teléfono cuando entró un mensaje.
Era de Waylon.
"Si no quieres que Mateo muera, contesta el maldito teléfono."
Quedé helada.
Solo imaginar la posibilidad de que Mateo muriera me dejó sin aliento.
El núme