Había una hilera de faroles en el puente, así que estaba bastante iluminado y la reconocí al instante. Tenía el celular en la mano y miraba para todos lados, como si no supiera si esperaba a Mateo o a alguien más.
Qué raro. ¿No debería haber llegado ya?
La curiosidad y la preocupación me ganaron. No quería aparecer de golpe y que Camila me viera, porque tal vez Mateo tenía algo planeado y yo iba a echarlo todo a perder. Me agaché detrás de un árbol enorme y me quedé observándola.
El viento del r