El vestíbulo del hotel estaba repleto; casi no cabían las decenas de periodistas y fotógrafos.
Entre el bullicio se mezclaban insultos contra Valerie y palabras de apoyo hacia Camila.
Apreté los dientes y apuré el paso para alcanzarla.
Pero había demasiada gente y apenas podía abrirme paso.
De repente vi que Valerie, cuando corría hacia la salida, chocó con alguien y cayó al piso.
Su gorra salió volando y en ese instante alguien la reconoció.
—¡Valerie está aquí!
—¡Valerie bajó!
Los gritos histé