Capítulo 1128
Cuando llegamos a la puerta de la habitación, Alan se detuvo en seco.

Le quedó la mano en el aire, sin atreverse a tocar la manija, como si temiera ver algo que lo destrozara.

Lo vi de perfil, tenso, y le dije en voz baja:

—Tenemos que confiar en Valerie, ¿no?

Los labios le temblaron un poco antes de apretarse. Respiró hondo y, al final, apretó la manija.

La puerta no estaba con llave.

Parecía que alguien la dejó así, como esperando que la abrieran.

Alan giró la manija despacio y la puerta cedió
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP