Pero cuando la felicidad, que era tan difícil de alcanzar, por fin llegó, lo único que quise fue cuidarla.
Antes perdía la cabeza y pensaba una y otra vez en matar a Camila.
Pero con el tiempo entendí las razones de Mateo.
Si te ensucias las manos con sangre, de eso no sale nada bueno.
Si yo la matara, sí me desquitaría, pero si Bruno y los demás exigieran que pagara su vida, si armaran escándalo y todo se supiera, ¿cómo podría Mateo protegerme?
Él solo quiere que yo esté bien.
Y ahora yo tambié