Escuché la promesa de Carlos y me reí, sin tomarla en serio.
Él quiere tanto a Camila que ya no distingue el bien del mal. Ni le importó la muerte de su mamá y parece dispuesto a dar la vida por Camila.
Con lo mucho que la encubre, ¿cómo voy a creer que se vengaría por mí?
—Aurora, por favor, dime qué pasó anoche. ¿Qué problemas tuviste con Mateo?
Carlos volvió a preguntar.
Le contesté, con tono seco:
—¿Qué pasa? ¿Camila te mandó a espiarme, a ver qué hay entre Mateo y yo?
—Aurora…—dijo Carlos y