Narra Bertha
Era un día de verano… me podía ver en un gran predio, hermoso, verde, el calor era sofocante. En mi mano sostenía una copa de vino, sabía delicioso, podía notar la sonrisa en mi rostro, mi cara completamente embobada mirando esos ojos azules que me hablaban, que me halagaban.
Caminamos alejándonos de aquella carpa grande donde era la exposición, él me tomaba por la cintura y me guiaba hacía una supuesta muestra privada, yo podía sentir el suave mareo por efecto del vino.
De pronto