Narra Stefano .
Beatriz había partido del hospital desde hace poco más de media hora. Ahora me encontraba en la habitación de Mía, contándole un cuento. La niña estaba agotada, pero intentaba mantenerse despierta cuando estábamos con ella, alegando que nos extrañaba mucho y que nos necesitaba.
Recibí un mensaje a mi móvil. Era de Beatriz, por lo que lo abrí rápidamente.
*Cariño, ya estoy en casa… voy a darme un baño y luego dormiré un rato. ¿Cómo sigue Mía?
Sin dudarlo le respondí de inmediato: