Aurora
El dolor fue lo primero que sentí al abrir los ojos. Un dolor punzante que se extendía desde mi costado hasta cada terminación nerviosa de mi cuerpo. La luz que se filtraba por la ventana era demasiado intensa, como si el mundo hubiera decidido castigarme por mi ingenuidad.
Me incorporé lentamente en la cama, reconociendo el refugio de Gael. Las paredes de madera, el olor a pino y ese silencio que siempre me había parecido reconfortante ahora se sentía como una prisión. Llevé mi mano al