Capítulo 21
El pavimento devoraba los pasos de Yestin con una indiferencia gélida. Bajo la luz amarillenta y parpadeante de las farolas suburbanas, el mundo se sentía como una escenografía mal montada, un rompecabezas cuyas piezas no encajaban con su realidad. No conocía el nombre de estas calles, ni el aroma de los árboles que se mecían con el viento nocturno, ni el significado de los grafitis que decoraban los muros de ladrillo visto. Todo era hostil, extraño, una lengua extranjera que sus pies se veían o