El aire en el club nocturno era pesado, una mezcla de tabaco rancio, licor barato y el olor a humedad que se filtraba por las paredes desconchadas. Arriba, en la pequeña habitación que Alma había ocupado durante años, el caos era absoluto. Maletas abiertas sobre la cama, vestidos de lentejuelas tirados por doquier y el sonido metálico de las perchas chocando entre sí marcaban el ritmo de una huida desesperada.
Alma estaba frenética. Sus manos, adornadas con anillos de bisutería barata, temblab