Salgo del despacho de mi papá Miguel. Sé muy bien que lo pude ver en su cara, la preocupación. Pero haré que él se sienta orgulloso de mí y, más que nada, que así podré ir a Alemania y ver qué ha pasado en este tiempo con mis primeros enemigos.
Me voy directamente hasta llegar a las puertas de mi habitación. Estoy por abrir la puerta.
—Espero y te gustará mi regalo —escuchó de nuevo la voz de Benno.
Doy un suspiro de fastidio. Al saber que ese hombre está de nuevo aquí y, sin más opción, gir