Termino de bañarme y me pongo uno de mis atuendos que tanto me encantan: camisa, chamarra, jeans, mis botas negras y mi cabello agarrado en una coleta.
Me acerco a mi maletín donde tengo todas mis armas, tomo mi pistola y la guardo en mi pantalón. Tomó mi paño negro y me lo amarró a mi cuello.
Tomo mi teléfono y veo en la pantalla un mensaje de papá Miguel.
“Franco me contó de lo ocurrido. Hija, no te preocupes. Intenta hacer las cosas con calma y todo saldrá bien. Es el consejo que te doy como