Capítulo 58 Quiero probar el fruto prohibido.
Al final, la mentira que dijo no lo engañó.
Y como no pudo engañarlo, Raina guardó el celular, aunque sintió que él le había mandado otro mensaje. No alcanzó a verlo.
En el trayecto de vuelta, Raina manejó.
Iván, como si fuera un abuelo, iba con las piernas cruzadas, y su brazo apoyado sobre el respaldo del asiento, disfrutando con tranquilidad.
—¿Por qué no aceptaste? —preguntó Iván.
Raina entendió que se refería a lo de Marta y a la propuesta de presentarle a alguien.
—No me da confianza.
El c