—Marta me metió en esa porquería... y ahora ya no puedo parar —su mirada era de pura desesperación, como si estuviera atrapado—. Cuando estoy lúcido, todavía puedo fingir que todo está bien, pero en cuanto me entra la ansiedad...
Noel apretó los puños con fuerza.
—Tengo miedo, Raina. Si sigo así, voy a terminar haciendo una locura que no tenga remedio.
Raina se quedó muda. No tenía idea de que el problema fuera tan grave.
—Creía que había sido un accidente, pero luego... ella se fue a los extrem