Se notaba a leguas que Teresa lo hacía con mala intención, solo para ver sufrir a Julieta.
Bien dicen que del árbol caído todos hacen leña, y para la familia Dunlap esa frase no podía ser más cierta.
Así de cruda es la realidad y así de traicionera es la gente cuando uno está en el suelo.
Julieta se mantenía tiesa como una vara, con la cara hecha una máscara de piedra, pero Raina se dio cuenta de que se estaba clavando las uñas en las palmas con tanta fuerza que casi se sacaba sangre.
—¡Sesent