Teresa quiso seguir fastidiando, pero Iván le lanzó una mirada tan fría que la hizo encogerse en su asiento. No se atrevió a decir ni media palabra.
De ahí en adelante, en lo que quedaba de la subasta, Raina e Iván barrieron con todo. No dejaron que nadie más metiera las manos y recuperaron uno por uno todos los tesoros de Julieta.
Al terminar el evento, un empleado se les acercó con mucha propiedad cargando un maletín de seguridad impecable.
—Señorita Lara, aquí tiene las piezas que compró.
Rai