—Ni lo pienses —soltó Iván, tajante—. Mañana tienes viaje y esta noche tienes que descansar sí o sí.
Raina intentó protestar, pero él no le dio ni un segundo. Se inclinó y le robó el aliento con un beso que no admitía réplica.
—Hazme caso —susurró él contra sus labios—. Confía en mí. Yo me voy a encargar de que todo salga bien.
Raina terminó por ceder, aunque por dentro ya había tomado una decisión: en cuanto terminara el asunto con TechHorizonte, regresaría de inmediato para investigar esto por