Raina se quedó fría ante semejante acusación.
No podía creer que, con la vida de su propio hijo en peligro, Marta solo tuviera espacio para soltar veneno.
Raina estuvo a un pelito de acomodarle la cara de una cachetada para que por fin reaccionara.
—De verdad que no tienes remedio —murmuró Raina con un desprecio total.
Iván no perdió ni un segundo. Se adelantó con paso firme y se puso frente a ella, cubriendo a Raina por completo.
—Marta, no seas tan cínica —soltó Iván, cortante—. Ya sabías qu