—Vete a dar un baño —dijo Iván, señalando el cuarto—. En el clóset hay ropa limpia para que te cambies.
El agua caliente le caía encima a Raina, llevándose un poco del cansancio que traía encima.
Bajo la ducha, dejó que las gotas le resbalaran por el pelo mientras la cabeza no dejaba de darle vueltas.
Recordó la sonrisa hipócrita de Milena, la angustia de no saber dónde estaba Carla y, sobre todo, ese vuelco que sintió en el corazón cuando Iván le soltó: "Somos familia."
Al salir, secándose el