—¿Y eso qué se supone que significa?
Marta siempre ha sido lenta, y con eso de que el embarazo la trae en las nubes, ni se dio por enterada de lo que Raina le quiso decir.
Raina, sacando paciencia de donde no tenía, se lo soltó claro:
—Para ser una reina de verdad, una tiene que valerse por sí misma. Lo que recibes por pura lástima, o las migajas que te tiran los demás, al final del día no te pertenece.
A Marta el comentario le dio justo donde más le dolía: en el orgullo. La voz se le volvió un