Raina se detuvo un momento mientras terminaba de abotonarse la blusa.
—Lo que oíste.
—¿Y lo de nosotros qué? —Iván se levantó de golpe, rodeándola con su sombra—. ¿De verdad para ti nuestro matrimonio fue puro negocio?
Raina levantó la vista. El sol le daba de lleno en la cara y, entre luces y sombras, se veía casi irreal.
—Los tres meses ya pasaron. Lo normal es que esto se acabe aquí.
—Pues yo no voy a tirar la toalla —la voz de Iván retumbó a sus espaldas, con una seguridad que no dejaba esp