A las tres de la mañana, el celular de Raina empezó a vibrar, rompiendo el silencio del cuarto. Al abrir los ojos, vio el nombre de Robert en la pantalla. Con la luz azul, el lunar que tenía cerca de la oreja aparecía y desaparecía con cada vibración.
—Señora Herrera, Celia intentó quitarse la vida —Robert hablaba con frialdad profesional, como si estuviera dando un reporte médico.
Raina se sentó de golpe. El tirante de su camisón de seda se le resbaló, dejando al descubierto una pequeña cicatri