En la cama, Celia abrió los ojos con mucha dificultad. De sus labios secos apenas salieron unas palabras:
—Yo... la cámara... en los vestidores...
Raina se acordó de golpe de aquella noche de tormenta hace siete años.
Al quitarse el traje de baño después de competir, siempre sentía que alguien la miraba, un escalofrío que nunca pudo explicar.
Ahora todo tenía sentido: durante esa media hora, una cámara oculta había grabado cada uno de sus movimientos.
—A la que Iván siempre buscaba era a ti..