"¿Qué se traerá entre manos?", pensó Raina.
Con tipos como él nunca se sabía, siempre se traían un as bajo la manga.
Raina arrugó la frente, impaciente:
—¿De qué hablas?
Iván se rio entre dientes y se llevó la mano al pecho, justo donde está el corazón.
—De esto...
Raina soltó una risa cargada de sarcasmo.
—Iván, por favor...
No alcanzó a terminar de hablar cuando él ya la había obligado a girar hacia la puerta.
Iván acercó el sensor, sonó el bip y la puerta se abrió de par en par.
Raina s