—No inventes, Iván, te la bañaste. Mañana mismo te pongo "Iván el Terrible". Te viste bien gacho, de veras.
Miguel no había querido entrar a la mansión. Al final del día, su viejo todavía se traía sus queveres con Nelson y no quería que le saliera el tiro por la culata.
Eso sí, todos los "regalitos" que Iván soltó allá adentro los había conseguido su propia gente.
—¿Gacha? Por el susto casi me da un infarto, así que les salió barato —respondió Iván con ese aire de cínico que se carga.
Miguel le