Iván apenas terminó de hablar cuando sintió un pisotón con todas las ganas.
Aguantó el grito de dolor, pero no soltó a Raina. Al contrario, la agarró con más fuerza.
Jayden se fue alejando en ese carro todo abollado. La escena era para morir de risa o de coraje, pero Iván estaba más que feliz con su "obra maestra".
Con una sonrisita de cínico, le dio un toquecito a Raina y soltó:
—El que es guapo, hasta en una carcacha se ve bien, ¿verdad, señora Herrera?
—¿Cómo puedes ser tan descarado? —le r