En ese momento, el joven recibió las fotos y el video en alta resolución y no perdió ni un segundo en presumirlos.
—¡Señor Herrera, mire, aquí ya se ve clarito!
Diego, que estaba más cerca, no les quitaba el ojo de encima a las imágenes. Algo pasó volando frente a la cámara, pero él alcanzó a captarlo perfectamente.
—¿A poco la gente de los Franco también anda por acá?
Diego no se había equivocado. Al principio, la pista era solo para Raina y Julieta, pero ahora se veía a un hombre en la toma.