Lo último que Iván dijo, Eduardo decidió no repetirlo. Todo lo demás, sí se lo contó.
—¿De verdad se está metiendo en ese pleito por ese cerro... solo por Raina? —murmuró Noel.
Eduardo se quedó mirando el reloj de arena sobre el escritorio. La arena caía fina, casi sin hacer ruido, pero al final la parte de arriba siempre terminaba vacía.
Así, grano a grano, Noel había ido soltando a Raina... sin darse cuenta.
Hasta cualquiera desde afuera lo veía. Menos él. Noel seguía sin entender. Creía que l