El viernes por la tarde la casa estaba en silencio. Diego había pasado la mañana hablando por teléfono con un abogado especializado en derecho familiar. Las noticias no eran buenas: aunque Lucas era menor de edad y ellos tenían la custodia plena, una autorización judicial temporal para un viaje corto era posible si el niño insistía y Víctor presentaba todos los documentos requeridos. La batalla legal podía ser larga y dolorosa.
Valeria preparó la mesa de la sala con el portátil abierto. Habían