La mansión estaba en completo silencio cuando llegaron. Valentina bajó del auto todavía con la adrenalina corriendo por sus venas. La reunión con su hermano había sido mucho más intensa de lo que esperaba.
Alessandro caminaba a su lado sin decir una palabra. Su expresión era sombría, casi peligrosa.
—Necesitamos hablar —dijo él en cuanto cerraron la puerta principal.
Valentina lo siguió hasta la biblioteca. En cuanto entraron, Alessandro cerró la puerta con llave y se giró hacia ella.
—¿Nuestro