Damián Webster.
—Y por favor dígale a Ámbar que espero pronto conocer a su bebé— repitió la niña Evans por quinta vez.
Asentí en su dirección.
—Se lo diré pequeña— dije sin más y busqué a Hansel con la mirada.
—¿Es hermosa?— había hecho la misma pregunta durante más de tres veces en los últimos dos días.
Finalmente el viaje acababa hoy, en esté tiempo además de ir a la empresa Evans había cenado con James y sus hijos la noche anterior, y hoy habían venido con su padre a la empresa.
La verdad no