Damián Webster.
Un golpe, otro más, y luego otro.
Nada.
No hablaba.
De su maldita y asquerosa boca no salía más que gritos y gemidos de dolor.
Una semana había pasado desde la noche de la cena con los Evans. Desde que Hansel espero por mí sólo para decirme que habían raptado a cuatro hombres nuevos.
Cuatro malditos hombres de Jack Ross.
Los habían encontrado en las afueras de la ciudad, estaban buscando mi casa pero Hansel confirmó que sólo estaban tentando a la suerte, que no sabían nuestra ub