Tan pronto como la pareja latina desapareció de nuestro campo de visión el bestia detrás de mí me cargó sin quitar su brazo de mi abdomen y conmigo a cuestas giró sobre sus talones y empezó a caminar hasta la camioneta que conducía Hansel. La ventanilla del pilotó estaba abierta por lo que podía ver como el idiota se reía de mí.
La verdad ya no sentía tanto miedo como antes, solo uno muy leve ante la incertidumbre de lo que sucedería conmigo una vez que ya no estemos a la vista de tantas person