Aria estaba de pie frente al espejo del baño, tratando de domar su cabello aún húmedo mientras Sophie se colocaba los aros frente al tocador del pasillo. La casa estaba tranquila, con ese sonido casi imperceptible de la calefacción encendiéndose cada cierto tiempo.
Afuera el cielo estaba gris, pero no helado. Era una de esas noches que parecían suspenderse, como si el mundo todavía no terminara de despertarse del todo.
Aria soltó un suspiro profundo mientras recogía su cabello en una media cola