Mundo de ficçãoIniciar sessãoLos días siguientes al incidente en el bar parecieron diluirse en una calma engañosa. No hubo gritos, ni clientes levantando copas al aire, ni discusiones que amenazaran con incendiar la noche. Pero tampoco hubo alegría. La concurrencia comenzó a bajar lentamente, como si la tensión de aquella jornada hubiera dejado una cicatriz invisible que los clientes percibían al cruzar la puerta.
Aria pasaba horas revisando la caja, contando y recontando







