No pegué un ojo en toda la noche. A las siete y media de la mañana llamé a mi abogado, le comenté que estaría fuera por unos días, y a mis jefes para decirles que tenía que viajar de urgencia, quienes no pusieron problema alguno.
Tomé mis cosas e hice el registro de salida del hotel donde me estaba quedando.
Me dirigí a rentar un auto y, sin saber qué hacer o adónde dirigirme, regresé a Miami.
El GPS me ayudó a llegar al lugar donde se toman los cruceros y, aunque todo mi dinero se iría en es