Desperté. No tenía ganas de nada, solo de dormir. Decidí levantarme tarde y esconderme entre mis sábanas. Intenté seguir durmiendo, pero los nervios no me dejaron, así que me preparé para ir al gimnasio y votar todas las malas energías que tenía que tirar.
Llegué dispuesta a hacer deporte y me subí a la trotadora. Lo más probable era que al otro día sintiera músculos que no conocía, pero necesitaba cansarme.
Me bajé de la máquina y fui por una colchoneta para trabajar abdominales, estaban apila