—Nicholas, ¿no crees en fantasmas verdad?
—No, por eso ayer me dio risa.
Tomamos aire y empezamos a buscar un lugar por donde entrar. Se veía todo cerrado. Entre por un ventanal que estaba quebrado. Pasé a cortarme en el brazo, pero no fue nada grave. Corrí a abrirle la puerta principal a Nicholas.
La casa era muy antigua, había olor a madera vieja. Estaba completamente vacía, no había nada en ella que pudiese darme alguna pista de quién nos acosaba.
No me cabía en la cabeza como es que habíamo