Llevaba en casa sólo una semana. Todo me traía los peores recuerdos que una mujer puede tener.
Cada vez que planeaba tener sexo con Nicholas mi cabeza se bloqueaba y mi libido desaparecía. No entendía por qué, ya que el sexo siempre fue mi solución mental. Ni hablar siquiera de desvestirme frente a él, me sentía sucia y avergonzada.
Renato se reía de mi diciendo que mi vagina se había puesto un candado y que había quedado muda porque hablaba mucho, pero yo sabía que a ella le quedaba mucho que