El equipo médico me examinó. No estaba lastimada, pero si choqueada con todo lo que había ocurrido en las últimas horas. Nicholas no se separó de mí en ningún momento, hacía preguntas a los médicos y ellos amablemente le respondían todas sus dudas.
Nos fuimos a casa y mi boca no era capaz de decir ni una palabra. Me sentía como una verdadera mujerzuela. Si Nicholas se enteraba de lo que había hecho en ese lugar, no me lo perdonaría jamás.
El personal de aseo me recibió con abrazos y felices con