Desperté con los ojos hinchados de tanto llorar. Nicholas, estaba a mi lado viendo sus redes sociales.
—Hola, bonita, ¿cómo dormiste? —Me dio un dulce beso en los labios.
—Mejor de lo que esperaba. —Me senté en la cama y me tapé la cara con las manos para que no me llegara luz a los ojos—. ¿Y el pequeño?
—Vino Alexandra a buscarlo temprano. Llegó en la madrugada de sus vacaciones.
No tenía ánimo para nada, ni siquiera me interesaba saber si habían hablado sobre lo ocurrido en Cuba. Nicholas se